Ambientes Navideños
Texto y Proyecto by Nerea
Es curioso como algunas personas se transforman por Navidad. En estas fechas es como si olvidaran todo el detalle, mimo y cariño con el que han elegido la decoración de su hogar y pudieran hacer una excepción con los adornos navideños. Es fácil encontrar un salón con muebles minimalistas, sofás de líneas rectas y tonos neutros, emperifollado con espumillones de colores y todo un arsenal de Santa Claus, piñas y bolas de hasta veinticinco tonos diferentes. Luego están los que directamente pierden el rumbo y adornan hasta el cuarto de baño con papel higiénico del reno Rudolph. Cómo si eso del «término medio» fuera algo a ignorar en esta época festiva.
Estas fiestas son un buen pretexto para añadir un toque de alegría a nuestro hogar, sin olvidar que lo fundamental es que estos motivos vayan en consonancia con el resto de la decoración. Para mí, también es indispensable elegir que habitación o parte de la casa vamos a ambientar ya que abusar de los adornos en muchos espacios puede crear cierta sensación de agobio. Lo ideal sería escoger el salón, ya que es esta la zona de la casa en dónde probablemente vayamos a recibir a nuestros invitados.
Una buena opción es elegir piezas en uno o dos tonos y olvidarnos de mezclar muchos colores, ya que los resultados no suelen ser muy ‘’refinados’’. Por ejemplo, si optamos por colocar un árbol, basar toda la decoración del mismo en un único color (plata, oro o blanco) nos dará un resultado muy efectista, sobrio y elegante. Las velas también son un buen aliado para crear esos ambientes cálidos tan propios de esta época. Colocar varias sobre la mesa de comedor, en distintos tamaños y tonos que armonicen, es una solución perfecta para crear una composición brillante y delicada.
También puede ser una buena idea olvidarse de todos los adornos típicos y optar por piezas más originales y diferentes. Los vinilos por ejemplo, nos dan la opción de decorar una pared de manera rápida y sencilla y además, de una manera personalizada. Quizás con una frase de felicitación o simplemente una campanita o flor navideña. Y por qué no prescindir del típico árbol o de la clásica Poinsetia y sustituirlo por unas esferas en distintos tamaños y colores.
Aunque eso sí, independientemente de si optamos por una decoración sobria, clásica o nos dejamos llevar por la brillantina con toques kitsch, al final a todos nos va a invadir la pereza el día 7. Porque a esas alturas, lo más probable, es que de tanto turrón y reuniones familiares ya no nos queden ni fuerzas para desmontar el ‘Belén’.





