Cortar y Peinar
Texto y Proyecto by Nerea
Mi hermana de pequeña era muy rara. Hacía puzles, mecanos y dibujos al carboncillo. Yo era mucho más convencional, una niña clásica, podríamos decir. Me gustaba jugar a las tiendas, a las seños y a las cocinitas. Lo malo es que tenía que hacerlo sola e inventarme clientes, alumnos e hijos imaginarios, mientras mi hermana me echaba reojillos preguntándose si tendría algún problema mental. Mi única ventaja era que la genética me dio en suerte mucha imaginación y era capaz de montarme un puesto de churrera con unos rotuladores cariocas y unos cucuruchos de papel. Aunque sin duda, mi juego favorito era el de ser peluquera.
No quiero ni pensar en la de pobres Barbies a las que destrocé su fantástico look de chica fina de Malibú, para convertirlas en una especie de muñecas ex -presidiarias con tintes punk. Y eso cuando el estropicio no me lo hacía a mi misma en un intento de darle un nuevo aire a mi flequillo y tenía a mi madre persiguiéndome zapatilla en mano el resto de la tarde muy a lo infancia de novela de Dickens.
De todo esto me ha quedado una gran atracción infantil por el mundo de las tijeras, tintes y cortes de pelo. Me fascinan las peluquerías y sobre todo cómo ha cambiado su decoración en los últimos tiempos. Hace veinte años estos salones eran una especie de lugar de paso donde se lavaba y cortaba el pelo. Luces fluorescentes, mucho plástico y posters con mujeres permanentadas anunciando alguna laca o champú. Hoy en día las nuevas tendencias se basan en crear espacios que se adapten a los gustos y patrones estéticos de los clientes a los que se pretende atraer. El diseño de una peluquería debe buscar crear un clima armónico y relajado, un espacio en el que se nos dé la oportunidad de mimarnos, darnos un regalo, sentirnos bien y sobre todo estar cómodos.
La elección de un decorado minimalista, cool, o sobrio, dependerá del tipo de clientela al que se pretende llegar. Un salón destinado a un público maduro debe inspirar tranquilidad, armonía y sofisticación. En cambio un público joven seguramente disfrutará escuchando música, leyendo revistas de moda y observando objetos de diseño.
Ante la inmensa oferta del mercado, las peluquerías actuales buscan diferenciarse de la competencia ofreciendo aspectos que las identifiquen y hagan además únicas. Desde pequeñas zonas de bar a exposiciones de arte en sus paredes o simplemente priorizando el diseño arquitectónico del salón, la singularidad de los espacios y buscando una atmósfera determinada mediante la utilización de un mobiliario e iluminación adecuadas.
Veinte años después yo sigo jugando a los salones de belleza con mi propio cabello. Lo único que ha variado es que luego no me grita mi madre, ahora lo hace la peluquera cuando se las tiene que ingeniar para arreglar mis ‘’obras de arte’’.







