Blop and the city
Texto y Proyecto by Nerea
Tengo un problema con la serie Sexo en Nueva York. No me gusta el contenido pero adoro el continente, casi como si me regalaran una piedra envuelta en terciopelo y cintas de raso. La sintonizo y la veo… pero no la escucho. El argumento me parece monotemático, repetitivo y plano, en cierto modo me recuerda a ese momento en el que un niño pequeño aprende a decir palabrotas y se pasa tres días canturreando «tontobobo, tontobobo». Así que lo que hago es obviar las conversaciones de ese «singular» grupo de amigas y me concentro en lo que realmente me entusiasma… el vestuario y la escenografía.
El apartamento de Carrie, la protagonista, es uno de los ejercicios de interiorismo más impresionantes que he visto. La distribución se ajusta perfectamente a las necesidades del personaje y además logra que la personalidad de su dueña se refleje en la decoración de todos los espacios. Las dimensiones son bastante reducidas lo que obliga a agudizar el ingenio y a buscar soluciones de aprovechamiento en dónde se cumplen con eficacia las funciones de una vivienda convencional, pero priorizando las necesidades de la propietaria y creando estancias que transmiten cierta sensación de amplitud. Todo ello conseguido mediante espacios sin separaciones y orientados hacia la luz, una distribución con pocos muebles y zonas que permiten varios usos.
Traducido al cristiano… A nuestra protagonista no le gusta cocinar, ni comer en casa… prefiere salir todas las noches y cenar un par de «cosmolitan», así que ¿porqué colocar una zona de comedor o invertir en el amueblamiento de la cocina?. En cambio su apartamento está lleno de estanterías, pequeñas zonas de lectura o escritorios, espacios a los que ella, teniendo en cuenta su profesión, va a dar un verdadero uso y que por lo tanto se convierten en el eje principal la distribución. Lo mismo ocurre con el vestidor o incluso la cama… puntos clave en donde desarrollar sus otras «pasiones». Además el amueblamiento se basa en piezas especiales que cuentan su propia historia, y cierto toque vintage que logra llamar nuestra atención y deja claro a simple vista que la persona que ahí habita no es nada convencional.
Muchas veces nos obligamos a decorar nuestras casas con conceptos que no se ajustan a nuestras verdaderas necesidades, cómo si nos diera miedo romper con lo establecido. Por ejemplo renunciar a colocar una mesa de comedor en el salón aún a sabiendas que nunca invitamos a nadie. De ahí que me apasione el apartamento de Sexo en Nueva York. Todos y cada uno de sus espacios nos cuentan algo de la persona que habita en él, nos permiten intuir la forma de ser de su propietaria y conocer cuáles son sus gustos y preferencias. Algo que, quizás, todos deberíamos intentar plasmar también en nuestras propias casas.





